La segunda ola COVID-19 podría ser peor que la primera

Por Rebekah Moan de AuntMinnie.com.

Julio 2020

23 de Junio, 2020 -- La segunda ola de casos de COVID-19 podría ser mucho peor que la primera, según la experiencia del hospital más grande de Singapur. Las instalaciones de atención médica deberían prepararse ahora para hacer frente a la afluencia continua de nuevos casos, dijo el Dr. Lionel Cheng en un seminario web de RSNA realizado el pasado 19 de junio.

La onda COVID-19 inicial fue bastante pequeña en Singapur porque el país tuvo una muy buena respuesta a nivel nacional, dijo Cheng, director de operaciones clínicas en la división de ciencias radiológicas en el Hospital General de Singapur.

Sin embargo, la segunda ola fue "como un lento tsunami que se dirige hacia nosotros".

El hospital de 1.785 camas logró mover múltiples piezas, casi caóticas, para adaptarse al nuevo número de casos, no solo por sí solo, sino en un esfuerzo coordinado en todo el país, agregó. A partir del 14 de Junio, el sistema de salud regional ha tratado más de 5,000 casos de COVID-19.

Una estrategia potencial para prepararse para la próxima ola incluye tres partes: construir, adaptar y mantener.

Incluso si un centro de salud no necesita actualmente una mayor capacidad en términos de espacio y otros recursos, aún debe estar preparado para el futuro, dijo Cheng. Los ejemplos de mayor capacidad incluyen ampliar la huella física del sitio, pedir prestado o comprar nuevos equipos, aumentar la dotación de personal, extender el horario y crear nuevos flujos de trabajo.

En el Hospital General de Singapur, la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) de 2002 dejó "cicatrices profundas" que dieron forma a la planificación y el desarrollo, lo que permitió que el hospital respondiera rápidamente a COVID-19. Por ejemplo, después del SARS, se construyó un estacionamiento de varios pisos que podría usarse como área de detección de fiebre. Dentro del estacionamiento hay habitaciones revestidas de plomo donde se pueden realizar servicios de rayos X del tórax, y eso es exactamente para lo que se usaron una vez que el COVID-19 golpeó.

La experiencia previa es parte de lo que llevó al hospital a adaptarse a la pandemia. Ya había aumentado su huella física, pero también reconfiguró su espacio, siendo el estacionamiento un ejemplo. Otras formas de adaptación incluyen el ajuste del uso del equipo, el personal que adopta nuevas funciones y la flexibilidad con el tiempo.

Por ejemplo, el tiempo de inactividad de CT por caso pasó de aproximadamente cinco horas a 1.5 horas, con la intención de reducirlo aún más. También hay una nueva normalidad en el hospital: las áreas de descanso del personal tienen mesas y sillas más separadas y barreras de plástico entre los asientos de las mesas que están más juntas.

La tercera parte de la estrategia del hospital es la sostenibilidad: COVID-19 debe considerarse como un maratón, no un pique. Con eso en mente, ¿cómo se pueden preservar los suministros? ¿Cómo se puede prevenir el agotamiento del personal? ¿Hay ajustes para hacer que los procesos sean más simples y más eficientes?

En la institución de Cheng, clasificaron las salas por nivel de riesgo y ajustaron el equipo de protección personal (EPP) en consecuencia: las salas de bajo riesgo requieren una máscara quirúrgica y guantes, pero no protección para los ojos, mientras que las salas de alto riesgo requieren una máscara N95, gafas, un bata de protección y guantes.

La estrategia del Hospital General de Singapur podría no funcionar para todos, pero todos deberían usar esta pausa actual para planificar la próxima ola, concluyó.

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