martes 29 noviembre, 2022
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Hallan alta tasa de cataratas en cardiólogos intervencionistas

Por Eric Barnes

Eric Barnes
Eric Barnes

Una nueva investigación de cardiólogos intervencionistas y enfermeras en Malasia revela una tasa de incidencia de cataratas cinco veces más elevada que en el grupo de control, la cual implica que los límites de dosis de radiación son demasiado altos para proteger al personal.

El estudio, publicado on line en inglés en Intervenciones Cardiovasculares y de Caterización, encontró una variación en la tasa de incidencia de cataratas según dos factores: el tiempo de exposición ocupacional y el nivel de protección ocular escogido por los operadores.

La exposición a la radiación durante los procedimientos de cardiología intervencionista son las dosis más altas que reciben los profesionales en el campo de la salud, escribió Olivera Ciraj-Bjelac, del Instituto Vinca de Ciencias Nucleares en Belgrado, Serbia, con sus colegas de varias instituciones internacionales.

Aún bajo circunstancias de trabajo normal, la radiación dispersada alrededor del paciente puede llegar a niveles altos, según los autores (Catheter Cardiovasc Interv, Agosto de 2010).

Con respecto a la exposición ocular, la cantidad creciente de trabajo en muchas instalaciones modernas de caterización, la escasez de entrenamiento en la protección contra la radiación, y la falta de disponibilidad o uso de protección contra la radiación para la cara y cabeza puede resultar en una dosis al ojo suficiente para causar cataratas, dijeron.

Peor con la exposición prolongada

El equipo de investigación examinó la prevalencia de opacidades en el cristalino asociada por la radiación entre cardiólogos intervencionistas y enfermeras, luego correlacionó los resultados con estimados de exposición acumulado a la radiación basados en respuestas a una encuesta y entrevistas personales con cada sujeto.

Los exámenes se llevaron a cabo durante la conferencia de 2009 de la Asociación Nacional del Corazón en Kuala Lumpur.

Los investigadores examinaron los ojos de los cardiólogos intervencionistas y las enfermeras, tales como de un grupo de control no expuesto, de edad y sexo equivalente, usando el estudio con lámpara de hendidura del ojo dilatado, según los autores.

El estudio consistió en 67 médicos y enfermeras trabajando en la cardiología intervencionista, y el grupo de control de 22 profesionales de la salud de edad y sexo equivalente quienes no habían informado de ninguna exposición ocupacional ni historial médico a la radiación ionizante a la cabeza o cuello.

Los resultados indicaron un riesgo aumentado relacionado a la dosis, de opacidades en el cristalino posterior cuando no se utilizaron dispositivos de protección contra la radiación.

Cambios en el cristalino se hallaron en 34 sujetos, de los cuales 29 eran cardiólogos intervencionistas y cinco eran personal de apoyo.

Descubrieron una relación fuerte entre la dosis de radiación y la prevalencia de cambios al cristalino posterior, escribieron los autores.

La prevalencia de opacidades en el cristalino posterior llegó a un máximo de 52% para los cardiólogos intervencionistas (29/56, 95% intervalo de confianza [IC]: 35-73); 45% para las enfermeras (5/11, 95% IC: 15-100); y 9% para el grupo de control (2/22, 95% IC: 1-33).

De estos datos, los autores calcularon el riesgo relativo de la opacidad en el cristalino: 5,7 (95% IC: 1,5-22) para los cardiólogos intervencionistas y 5,0 (95% CI: 1,2-21) para las enfermeras.

Las dosis estimadas  acumuladas al ojo oscilaban entre 0,01 Gray y 43 Gy, con valores promedio y mediana de 3,4 Gy y 1,0 Gy.

El 18% de los individuos con la dosis acumulada al cristalino del ojo de menos de 1 Gy y 33% de los expuestos por su trabajo a más de 1 Gy presentaron opacidades en el cristalino posterior que eran consistentes con exposición a la radiación ionizante, escribieron.

De 34 sujetos con cambios al cristalino, 14 (41%) notaron uso esporádico o falta de uso de lentes emplomados.

Como resultado, existe una necesidad urgente para implementar programas de entrenamiento en la cardiología intervencionista tales como el programa estandarizado de la Agencia Internacional de Energía Atómica, el cual incluye participantes de más de 55 países, escribieron.

El conocimiento sobre las dosis individuales ayuda a incrementar la conciencia sobre el peligro de la radiación.

Así, el entrenamiento correcto, operadores hábiles y el uso de dispositivos de protección contra la radiación son elementos esenciales para lograr un ambiente seguro de trabajo en la cardiología intervencionista, concluyeron los investigadores.

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