jueves 6 octubre, 2022
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Entrevista a la Dra. Mariana Castro Barba

La doctora Mariana Castro Barba es médica especialista en Diagnóstico por Imágenes y trabaja en el Servicio de esa especialidad en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Como especialista en mamografía dialogó con Revista Diagnóstico respecto de las ventajas de la modalidad digital por sobre el estudio en forma analógica.

¿Qué cualidades destacaría, como profesional, en la adopción de la mamografía digital como modalidad diagnóstica?

En principio, cambió bastante el flujo de trabajo; desde que tenemos el mamógrafo digital, logramos reemplazar el trabajo de dos analógicos. El mamógrafo digital, para nosotros, representa un flujo distinto.

Estamos haciendo entre 10 y 12 pacientes por hora, que es mucho. Estructuralmente está montado así: hay un mamógrafo y hay dos vestidores, lo que permite que siempre se esté trabajando con dos pacientes porque, en realidad, el tiempo del estudio es mínimo; se le suma el tiempo que tarda la paciente en cambiarse y en posicionarla y pasar a la próxima incidencia.

Una mamografía son cuatro imágenes que se toman, dos de cada mama y hacer una y otra es, en tiempo, muy breve.

Al agilizar el tema con los dos vestidores, se permite obtener ese flujo porque el equipo es muy rápido, por eso hay que tener la infraestructura acorde a lo veloz que va el equipo.

Otro aspecto en que se modificó muchísimo es en la forma de ver las imágenes: los que nos formamos en mamografía estamos acostumbrados a mirar las mamografías en un negatoscopio con una lupa.

Primero se miraba sin lupa para comparar un lado y otro y, después, se acercaba para vercon mayor aumento, en lugares específicos, a fin de buscar lesiones. Las lesiones que buscamos especialistas en mamografía son muy chiquitas, por eso lo minucioso del trabajo.

Bueno, con el mamógrafo digital desapareció la lupa ya que es un proceso que, precisamente, se puede realizar digitalmente. El flujo de pacientes es veloz porque las imágenes se transmiten directamente. Contamos con un sistema de PACS para almacenar y mirar las mismas.

Inmediatamente la imagen se adquiere, viaja al PACS y un médico que trabaja en un workstation a distancia puede ver, en el momento, e informar las mamografías. Todo se observa desde unas pantallas muy grandes y específicas para la especialidad. Son monitores de estación diagnóstica que cuentan con una definición particular para que pueda realizarse el diagnóstico, correctamente, a partir de la exacta mirada.

Y, ya en esa instancia, se pueden realizar agrandamientos…

Se puede agrandar la imagen o invertir los tonos de grises. Se utiliza una lupa electrónica que, de todas maneras, no reemplaza totalmente a la técnica de magnificación, que seguimos utilizando.

También cambia bastante la modalidad de trabajo: cómo se archiva, cómo se ve o lo que se entrega al paciente.

La imagen viaja a la historia clínica y cualquier médico, desde su consultorio, si tiene un monitor adecuado, puede pedir la historia clínica de las imágenes y observarlas.

Una de las grandes ventajas de la digitalización del sistema es que, directamente, se pueden disponer tomas de diferentes épocas y compararlas, contrastar mama con mama y sector con sector.

¿En qué percibe, aparte del flujo de trabajo y la disposición de la imagen, en qué ayuda a un diagnóstico más certero el mamógrafo digital?

Ayuda mucho a las pacientes que tienen mama densa. La mama densa siempre fue un tema de preocupación para el radiólogo porque disminuye un poco la sensibilidad de la mamografía, la sensibilidad de la técnica. La mamografía digital mejora la visualización de mamas densas, disminuyendo la cantidad de ecografías que se pueden pedir o de los falso positivos. También decrece cantidad de estudios adicionales que se pueden pedir en algunos casos o la tasa de rellanados: si antes nosotros teníamos alguna duda, llamábamos a la paciente, volvía y le hacíamos incidencias adicionales. Eso se mejoró sustancialmente.

¿Entonces hay menos casos en los que se utiliza con la ecografía?

Sí, hay menos pero se sigue utilizando, por supuesto. La ecografía no sirve como screening, es para solucionar un problema específico, como cuando se percibe que la mama es demasiado densa y realmente no se puede terminar de evaluarla bien. Se tiene que usar para ver un hallazgo específico o palpable y que no se encontró en la mamografía.

Si bien es algo de carácter subjetivo, hay varias mujeres que se quejan de que el estudio puede resultar algo doloroso ¿ha cambiado algo esto con los nuevos equipos?

Sí, los nuevos equipos tienen los bordes más romos y son, quizás, un poquito más confortables.

De todas formas, si uno le puede explicar a la paciente, antes de iniciar el estudio, los beneficios que se obtienen al comprimir, creo que es una ayuda enorme.

Cuanto más se comprime menos radiación recibe la mama y menos radiación dispersa, más detalle tiene el radiólogo, más se dispersa el tejido y se obtiene una mayor visualización del mismo.

¿Cómo se desarrolla el trabajo interdisciplinario que realizan en el diagnóstico por imágenes?

Es un trabajo interdisciplinario siempre: desde el inicio, la paciente puede venir con o sin síntomas y se aborda el caso en conjunto, incluso entre los especialistas que realizamos mamo, eco y resonancia.

Ahora se está haciendo habitualmente resonancia de mama y trabajamos conjuntamente con los ginecólogos que envían a las pacientes.

El trabajo es una disciplina transversal porque se observa a la mama desde distintos lugares y con la opinión de los distintos colegas.

Contamos con reuniones con los anatomopatólogos para chequear todo el tiempo los resultados de las anatomías patológicas y con los ginecólogos, para chequear todo el tiempo los resultados de las cirugías.

Ginecólogo, mastólogo y radiólogo: es un trabajo de un equipo de tres patas.

¿Se está llevando adelante algún proyecto de investigación?

Sí, todo el tiempo se está investigando. Estudiamos y tabulamos los resultados de punciones, los evaluamos con respecto a la imagen, siempre se está haciendo investigación, más que nada en materia clínica.

¿Podría desarrollar algo más el concepto de la resonancia como complemento de la mamografía?

Es un complemento absoluto y tiene indicaciones muy precisas y muy claras. No es como la mamografía que se usa en todo el mundo, sin síntomas.

La mamo es un estudio de screening que se realiza tenga o no tenga síntomas la paciente.

La resonancia es para resolver temas particulares y específicos; es un estudio caro y hay que inyectar contraste endovenoso por eso es para cosas muy puntuales.

Es muy importante en la evaluación prequirúrgica de pacientes.

Cuando una paciente tiene un tumor de mama y se va a operar, resulta que en algunos casos la mama es muy densa o con ciertas estirpes tumorales, se prefiere contar con una mejor evaluación de ambas mamas y ahí está la resonancia indicada.

Para poder ver si se encuentra un segundo tumor que haya podido quedar oculto entre la mamografía y la ecografía.

Es algo, hoy en día, que se está usando bastante y en forma creciente.

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