La revolución tecnológica que atraviesa la medicina ya no es una promesa futura: es una realidad palpable. Mi recorrido profesional —desde la medicina clínica hasta la radiología con especialización en cardiología— moldeó una convicción que hoy es más relevante que nunca: la tecnología solo tiene sentido cuando mejora las decisiones médicas y el cuidado de las personas.

CES 2026: la IA entra en etapa de madurez
Participar en CES 2026, en Las Vegas, fue revelador. La Inteligencia Artificial aplicada a la salud dejó atrás su fase experimental y entró en una etapa donde importa menos la captura masiva de datos y muchísimo más cómo esos datos se integran, se interpretan y se transforman en decisiones clínicas reales.
Las innovaciones presentadas anticipan un cambio profundo del modelo de atención:
•Integración de imágenes, sensores y datos clínicos en plataformas unificadas.
•Seguimiento longitudinal del paciente, reemplazando los episodios aislados.
•Avances en prevención, predicción y estratificación de riesgo, clave en crónicas y cardiovasculares.
•Un paciente más activo, informado y con datos generados por sus propios dispositivos.
Este nuevo escenario redefine nuestro rol: acompañar, interpretar y dar sentido clínico a una enorme cantidad de información. El mayor riesgo no es la tecnología, sino ahogarnos en datos sin impacto real. La oportunidad, en cambio, es extraordinaria: anticiparnos a la enfermedad.
Y ahí la IA necesita algo que no puede generar por sí misma: criterio, experiencia y juicio clínico.

RSNA 2025: liderazgo femenino y una IA más inclusiva
En paralelo, mi participación en RSNA 2025, en Chicago —donde tuve el honor de moderar el encuentro de Mujeres Radiólogas interesadas en IA— confirmó un camino que venimos construyendo colectivamente desde 2019 con Mujeres Radiólogas Argentinas.
El crecimiento del grupo ha sido notable:
•Presencia destacada en JPR 2025.
•Primer encuentro Latinoamericano del movimiento.
•Hoy, participación activa en uno de los congresos más influyentes del mundo.
Este recorrido demuestra que el liderazgo femenino, el trabajo colaborativo y la integración internacional son claves para desarrollar una IA más inclusiva, validada y clínicamente relevante.
La experiencia clínica: un valor que la tecnología no reemplaza
En un mundo laboral que a veces margina a los médicos de mayor trayectoria, debemos recordar algo esencial: la medicina necesita experiencia.
Necesita la lectura contextual, la interpretación fina y la mirada clínica que solo brindan los años de práctica.
Paradójicamente, eso que algunos consideran “viejo” es lo que la IA más necesita para ser segura, útil y realmente transformadora.
Tecnología sí, pero con el paciente en el centro
Como radióloga especializada en cardiología, con fuerte interés en innovación, estoy convencida: la IA no reemplaza al médico; potencia su capacidad.
Pero para que la IA mejore la salud necesitamos:
•Liderazgo médico activo.
•Validación clínica robusta.
•Integración real al flujo de trabajo.
•Un enfoque donde el paciente, y no el algoritmo, sea el eje del sistema.
CES y RSNA no dictan el futuro, pero muestran con claridad qué tecnologías están listas para ser evaluadas y bajo qué mirada deben ser analizadas.
Diálogo, cooperación y criterio: los pilares del futuro
El intercambio entre especialidades, la colaboración entre países y el debate abierto permitirán que la IA evolucione con sentido clínico, generando un impacto real, seguro y sostenible en la práctica radiológica.
¿Qué es CES?
La Consumer Electronics Show es el evento tecnológico más influyente del mundo. Allí se presentan innovaciones que luego impactan directamente en múltiples industrias, incluida la salud. En el ámbito médico destacan:
•Plataformas de IA para análisis de imágenes.
•Integración de datos clínicos con wearables y sensores.
•Monitoreo remoto continuo.
•Herramientas de predicción y prevención, con foco especial en enfermedades cardiovasculares.
Lo que hoy vemos en CES anticipa el modo en que evaluaremos, seguiremos y acompañaremos a nuestros pacientes en los próximos años.

