Analia Baum analiza en HIMSS 2026 el impacto de la IA en la región y los pasos necesarios para una adopción sostenible.
Durante la cobertura de HIMSS 2026, Diagnóstico Journal conversó con la Dra. Analia Baum, especialista en transformación digital en salud, sobre el estado actual de la digitalización en América Latina y los desafíos que plantea la irrupción de la IA.

Un escenario de innovación que interpela a la región
“Después de unos días en HIMSS, es inevitable sentirse abrumada por el avance de la IA”, señaló Baum. “Pero eso también nos obliga a reflexionar sobre cómo estas innovaciones van a convivir con la realidad de nuestros sistemas de salud en América Latina”.
En este sentido, la especialista describió un panorama dual: un ecosistema lleno de oportunidades, pero también atravesado por limitaciones estructurales.
“Lo que veo es un mundo de oportunidades, pero también de desafíos. Hoy es fundamental enfocarnos en qué problema queremos resolver. A partir de ahí, entender los cuellos de botella, simplificar procesos, velar por la calidad del dato y proveer las competencias necesarias al equipo de salud . Sobre esa base es donde realmente se puede construir la IA”.
Sistemas fragmentados y el desafío de la interoperabilidad
Uno de los principales obstáculos en la región sigue siendo la fragmentación de los sistemas de salud.
“Todavía tenemos sistemas basados en papel y aquellos con cierta madurez digital aún carecen de interoperabilidad. Si bien la IA puede abrir caminos para resolver problemas de interoperabilidad, no podemos saltear el primer paso: definir la estrategia, es decir, analizar muy bien qué problema queremos resolver y luego garantizar el financiamiento y la infraestructura necesaria para que la solución sea factible y sostenible en el tiempo. Por supuesto en paralelo ordenemos los procesos y garantizamos el acceso a datos de calidad”.
Capacidades digitales: un factor crítico
Más allá de la tecnología, Baum subrayó la importancia de desarrollar competencias digitales en los profesionales de la salud usuarios de los sistemas y en los pacientes. Así como la conformación de equipos especializados dedicados al desarrollo e implementación de estos asistentes o automatizaciones que vienen a incorporarse a los nuevos flujos de trabajo.
“Una de las claves es garantizar las capacidades necesarias para que las soluciones de IA realmente colaboren con la eficiencia organizacional o la amplificación de las habilidades del personal de salud. Esto implica nuevos talentos en las áreas de sistemas y usarios entrenados para hacer un uso jucioso y responsable de estas herramientas.
Para ilustrarlo, la especialista recurre a ejemplos cotidianos: “Es como usar un GPS o una calculadora. Nos volvemos más eficientes, pero también más dependientes. Por eso, es clave pensar en estrategias de largo plazo, mecanismos de contingencia y sobretodo en no generar nuevas brechas de acceso al conocimiento ya que el acceso a la tecnología lamentablemente sigue siendo muy dispar en nuestra región”.
Brecha tecnológica y equidad en el acceso
La adopción de nuevas tecnologías también plantea interrogantes en términos de equidad.
“No todos los contextos en América Latina tienen acceso a estas herramientas. Hay lugares donde todavía no hay conectividad. Pensar que toda la práctica médica estará asistida por inteligencia artificial hoy no es posible sin inversión”.
En este sentido, advirtió sobre el riesgo de formar profesionales únicamente en entornos altamente tecnologizados.
“Si formamos a los profesionales solo con tecnologías avanzadas, pero luego deben trabajar en contextos donde no están disponibles, estamos generando una brecha. Tenemos que ser coherentes desde el punto de vista ético y garantizar una formación adaptada a diferentes realidades”.
IA y rol del médico: una relación complementaria
Frente al debate sobre si la inteligencia artificial reemplazará al médico, Baum es contundente:
“No es el médico o la inteligencia artificial. Son ambos trabajando juntos”.
Según explicó, la IA es especialmente útil para tareas repetitivas o administrativas, donde el profesional no agrega valor, pero también cumple un rol clave en potenciar las capacidades cognitivas.
“La inteligencia artificial puede ayudar en el diagnóstico, en la toma de decisiones, en el acceso a información y hasta en la comunicación con el paciente. Muchas de estas habilidades no forman parte central de la formación médica, y estas herramientas pueden ser un gran apoyo”. O tal vez la formación de los futuros profesionales deberá revisarse y actualizarse en términos de hacer más hincapié en aquello que la IA nunca tendrá lugar. Nuevamente sin perder la noción de lo que sucede en áreas rurales o urbanas desatendidas.
El paciente en el centro y la confianza en el diagnóstico
Consultada sobre la percepción de los pacientes frente a la inteligencia artificial, Baum planteó una mirada integradora.
“Si hoy recibo un diagnóstico complejo, igual buscaría una segunda opinión. Eso no cambia si interviene una inteligencia artificial. Lo importante es construir un equipo que acompañe al paciente”.
Y agregó: “Si la inteligencia artificial aporta mayor precisión y más información, bienvenida sea. No se trata de reemplazar, sino de complementar” y este es el gran cambio cultural.
Un cambio cultural en marcha
Finalmente, la especialista destacó que el mayor desafío no es tecnológico, sino cultural.
“El futuro de la salud requiere un cambio profundo: nuevas capacidades, nuevas formas de trabajo y una integración real entre tecnología y práctica clínica. Es un proceso que recién comienza, pero que va a transformar la manera en que brindamos atención”. y el rol de la inteligencia artificial

