A doce meses de la partida física del Dr. Santiago Rossi, su presencia continúa viva en cada proyecto, en cada residente formado y en cada recuerdo compartido. En la sede de Blanco Encalada de la Ciudad de Buenos Aires, el Dr. Thiago Vasconcelos, la Dra. María Fernanda Caillava del staff de CDR junto con palabras de su hermano Ignacio Rossi, evocan la huella que dejó en la medicina y en la vida de quienes lo conocieron.
Introducción
Hablar de Santiago Rossi es hablar de pasión, entrega y humanidad. Para sus colegas fue un maestro y un referente; para su familia, un sostén y un ejemplo; para la comunidad médica, una figura de proyección internacional que llevó al Centro Rossi a ser un nombre reconocido más allá de las fronteras.

Thiago, ¿cómo describirías tu relación con Santiago y el impacto que tuvo en tu carrera?
Thiago Vasconcelos: Santiago fue para mí una mezcla de padre, amigo y jefe. Desde la entrevista de residencia me abrió puertas y me enseñó con generosidad. Gracias a él pude formarme en Estados Unidos y luego regresar para crear y liderar áreas dentro del centro. Lo que más destaco es su capacidad de delegar, de formar equipos y de preparar a otros para crecer. Su legado está en eso: en entrenar personas que continúen su obra.
Fernanda, vos fuiste residente de Santiago. ¿Cómo lo recordás?
María Fernanda Caillava: Al principio imponía mucho respeto: cuando entraba en una sede, todos lo notaban. Pero detrás de esa presencia fuerte había una persona accesible y con los pies en la tierra. Era alguien a quien podías ir a tocarle la puerta y te recibía siempre. Creo que no hay nadie en el centro que no tenga una anécdota de cómo los ayudó. Para mí, trabajar aquí se transformó en un sentido de pertenencia, casi como una segunda familia. Eso también se lo debemos a él y a los valores que transmitió.

Ignacio, como hermano, ¿qué palabras elegís para recordarlo?
Ignacio Rossi: Santiago fue un referente para todos. Como hermano, lo recuerdo con orgullo, por su energía incansable y por la capacidad de unir a las personas. Su ausencia duele, pero lo que sembró sigue vivo en cada uno de nosotros.
Thiago, ¿qué enseñanza de Santiago considerás más vigente hoy en el Centro Rossi?
Thiago Vasconcelos: Que sin un equipo no se llega a ningún lado. Santiago formaba equipos sanos, basados en la generosidad y el respeto. Nos enseñó que hacer diagnóstico no es solo tener tecnología, sino cuidar al paciente y darle respuestas claras. Eso lo seguimos como bandera cada día.

¿Y cómo imaginan el futuro de la institución sin él físicamente presente?
María Fernanda Caillava: El legado de Santiago es tan fuerte que está en todos nosotros. Continuar con su visión es la mejor forma de honrarlo.
Thiago Vasconcelos: Vamos a seguir creciendo, pero siempre sólidos y con el paciente en primer lugar. Ese fue el ejemplo de Santiago y el de toda la familia Rossi.
Ignacio Rossi: Nuestro desafío es mantener vivo ese espíritu, adaptándonos a los tiempos, pero sin perder su esencia.

Conclusión
A un año de su partida, el Dr. Santiago Rossi sigue presente en la memoria colectiva. Su pasión por la medicina, su capacidad de liderazgo y su humanidad permanecen como guía para colegas, discípulos y familiares. Más allá de su ausencia física, su legado continúa iluminando el camino de la institución que ayudó a engrandecer.

