El Hospital Universitario Fundación Favaloro atraviesa una nueva etapa de crecimiento en su Servicio de Diagnóstico por Imágenes, marcada por la renovación tecnológica, la recuperación de la actividad académica y una creciente incorporación de herramientas de inteligencia artificial. En diálogo con Diagnóstico Journal, el Dr. Franco Marinucci, jefe del servicio, describe cómo está organizada el área, repasa sus principales líneas de desarrollo y explica por qué la innovación debe avanzar siempre acompañada por una atención cercana y centrada en el paciente.
¿Cómo está organizado actualmente el Servicio de Diagnóstico por Imágenes y cuáles son sus principales áreas de desarrollo?
El servicio está compuesto por cinco áreas: resonancia magnética, tomografía computada, ecografía, radiología y medicina nuclear. Cada una cuenta con un responsable, además de una jefatura general del servicio, que actualmente está a mi cargo.
La mayor parte de la actividad se desarrolla en la sede principal de la Fundación Favaloro sobre la Avenida Belgrano. También trabajamos en el Centro de Vida, ubicado a pocas cuadras, donde se realizan principalmente estudios de radiología y ecográficos.
Durante los últimos meses ampliamos nuestra capacidad mediante la incorporación de un nuevo resonador, un tomógrafo y nuevos ecógrafos. Esto nos permitió abrir más agendas, extender horarios y mejorar la disponibilidad de turnos.
Una de nuestras principales líneas de desarrollo es la incorporación de inteligencia artificial, tanto en la adquisición como en el posprocesamiento de las imágenes. En resonancia, por ejemplo, estas herramientas permiten reducir el tiempo de permanencia del paciente dentro del equipo sin comprometer la calidad del estudio.
También estamos comenzando a incorporar soluciones destinadas al posprocesamiento y al diagnóstico, especialmente en estudios cardiovasculares, donde muchas tareas —como la evaluación de las arterias, las mediciones y las reconstrucciones curvas— todavía demandan una importante cantidad de trabajo manual.

¿Qué volumen de estudios maneja actualmente el servicio?
En tomografía realizamos aproximadamente 1.000 pacientes por mes, lo que representa alrededor de 1.600 regiones anatómicas estudiadas.
En resonancia alcanzamos unas 750 regiones mensuales, lo que refleja una rápida adopción del servicio, ya que el nuevo equipo comenzó a funcionar hace aproximadamente seis meses.
En ecografía efectuamos cerca de 4.000 regiones por mes, incluyendo ecografía general y Doppler, sin contar los estudios cardíacos, que son realizados por el Servicio de Cardiología.
Medicina nuclear realiza aproximadamente 250 estudios mensuales, mientras que en radiología alcanzamos alrededor de 7.000 regiones por mes, considerando pacientes ambulatorios, internados y de guardia.

¿Cómo está conformado el equipo médico?
Contamos con un grupo de médicos de planta que trabaja principalmente en resonancia magnética y tomografía, organizado por subespecialidades: neuroimágenes, musculoesquelético, cuerpo y cardiovascular.
El equipo de ecografía presenta una estructura más homogénea, ya que sus integrantes realizan la mayoría de los estudios de esta modalidad.
Otro aspecto fundamental fue el fortalecimiento de la residencia. Hace aproximadamente un año y medio impulsamos un proceso de reorganización y crecimiento que hoy se traduce en una residencia avalada por la Sociedad Argentina de Radiología y la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, la Fundación Favaloro volvió a ser sede formadora en Diagnóstico por Imágenes y en los próximos meses comenzaremos el tercer año de la nueva etapa de la residencia.
Nuestra principal fortaleza formativa está en ecografía, resonancia y tomografía. Además, ofrecemos guardias pasivas y la posibilidad de formarse en un entorno de alta complejidad y con estudios cardiovasculares como valor agregado.
¿Qué lugar ocupa la medicina nuclear dentro de la institución?
Disponemos de dos equipos de medicina nuclear que funcionan de lunes a viernes, de 8 a 20 horas.
Debido al perfil de la Fundación Favaloro, aproximadamente el 70% de la actividad está vinculada con cardiología, mientras que el porcentaje restante corresponde a estudios generales, los cuales hoy en día se encuentran en aumento.
¿Qué innovaciones tecnológicas tuvieron un mayor impacto en la práctica diaria?
Uno de los principales avances fue la incorporación del nuevo resonador de última generación con tecnología BlueSeal. que, al utilizar un imán sellado, evita el reabastecimiento periódico de helio. La Fundación había estado más de dos años sin equipo de resonancia, por lo que recuperar esta capacidad era uno de nuestros principales objetivos.
La incorporación del nuevo equipo estuvo acompañada por un sólido trabajo conjunto con el equipo técnico y de implementación, cuyo conocimiento de las necesidades del servicio y de su dinámica de funcionamiento facilitó la puesta en marcha y la optimización de los protocolos.
Actualmente estamos realizando un volumen muy importante de estudios y esperamos poder sumar otro resonador en el futuro cercano.
¿Qué lugar ocupa la inteligencia artificial dentro del servicio?
La inteligencia artificial ya es una herramienta de uso cotidiano. En el diagnóstico por imágenes funciona como un asistente muy valioso para ordenar procesos, mejorar la adquisición de los estudios y optimizar los flujos de trabajo.
En nuestro entorno, su incorporación puede ser más compleja debido a los costos y a las dificultades que muchas instituciones enfrentan para adquirir estas soluciones. Sin embargo, nuestro objetivo es continuar avanzando en esa dirección para mejorar la eficiencia y ofrecer un servicio de mayor calidad.
Hoy su aplicación se encuentra muy enfocada en la adquisición y en la organización del trabajo, pero progresivamente tendrá un papel más importante en la detección y el diagnóstico.
¿Considera que estas herramientas cambiarán el rol del radiólogo?
En cierta medida, sí modificarán nuestra forma de trabajar, pero no coincido con quienes sostienen que la inteligencia artificial reemplazará al radiólogo.
Se trata de una herramienta de asistencia que permitirá trabajar de una manera más eficiente y, probablemente, mejorar el desempeño en determinadas áreas.
El verdadero riesgo no es que la inteligencia artificial sustituya al profesional, sino que quienes no aprendan a utilizarla puedan quedar rezagados frente a aquellos que sí incorporen estas nuevas herramientas.
¿Qué lugar ocupan la docencia y la formación de especialistas?
La Fundación Favaloro tiene una fuerte tradición académica.
Además de la residencia, contamos con programas de formación en imágenes cardiovasculares. Actualmente recibimos seis fellows por año, que se capacitan con un enfoque multimétodo en ecocardiografía, resonancia y tomografía.
La Fundación ofrece un entorno especialmente valioso porque integra múltiples áreas de alta complejidad, como hemodinamia, electrofisiología, ecocardiografía e imágenes cardiovasculares.
En tomografía cardíaca realizamos alrededor de 250 estudios por mes. Muchos de ellos están relacionados con la planificación de procedimientos intervencionistas, como el reemplazo valvular percutáneo, donde es necesario evaluar la anatomía vascular y definir las vías de acceso.
También estamos estimulando la participación de los residentes en congresos, la preparación de trabajos científicos y la presentación de pósteres. Nuestros profesionales ya están participando en encuentros como JPR y próximamente también lo harán en RSNA.
¿Cómo imagina el servicio dentro de cinco o diez años?
En la Fundación entendemos que la excelencia también se construye optimizando permanentemente nuestros procesos. Trabajamos para que el recorrido del paciente sea cada vez más simple, ágil y eficiente, desde su ingreso hasta la realización del estudio y la entrega del informe, con el objetivo de brindarle una experiencia de atención cada vez más satisfactoria. Para alcanzar ese objetivo necesitamos profesionales capacitados, tecnología adecuada y una organización eficiente.
También imagino un servicio más grande, con mayor espacio, más equipos y con muchos de nuestros actuales residentes integrados en el futuro como médicos de planta.
¿Qué permite que la Fundación Favaloro continúe siendo un centro de referencia?
El apellido Favaloro representa una enorme fortaleza, pero también una gran responsabilidad. Nuestra obligación es honrar ese legado mediante un servicio de calidad y una mejora permanente.
En diagnóstico por imágenes es fundamental mantenerse a la vanguardia tecnológica, realizar estudios con buena calidad y en tiempos razonables, y sostener una comunicación clara tanto con los médicos derivantes como con los pacientes.
No debemos perder el componente humano. Detrás de cada estudio hay una persona que atraviesa una situación particular, que puede sentir miedo o tener una necesidad específica. No todos los pacientes son iguales y no debemos tratarlos como si lo fueran.
La calidad también se construye mediante una buena relación con el médico derivante, una respuesta adecuada a sus preguntas clínicas y la capacidad de resolver las necesidades de cada paciente.
¿Cómo imagina el futuro de la radiología?
El diagnóstico por imágenes ocupa un lugar cada vez más central en la medicina. Actualmente, prácticamente toda evaluación clínica requiere algún método de imagen para llegar a un diagnóstico o definir una conducta.
Creo que el futuro encontrará a la radiología consolidada como uno de los principales ejes del diagnóstico y como una pieza fundamental para resolver las necesidades de los pacientes.


