Tras presentar trabajos científicos en el 85º Congreso de la Sociedad Radiológica Japonesa y completar una experiencia de formación en Japón, el Dr. Juan Pablo Laprovitta comparte con Diagnóstico Journal una mirada en primera persona sobre radiología intervencionista, investigación y formación médica. Desde la quimioembolización en pacientes con hepatocarcinoma hasta las diferencias entre la práctica radiológica japonesa y argentina, una experiencia que amplió su perspectiva sobre el alcance actual de la especialidad.

¿Qué significó para usted presentar un trabajo científico en el 85º Congreso de la Sociedad Radiológica Japonesa, siendo residente de cuarto año?
Fue una experiencia muy grata. Sinceramente, sentí que era algo grande y una oportunidad que supe y pude aprovechar.
Tuve la suerte de contar con el apoyo del Dr. Ichiro Suzuki, quien recibió formación de radiología intervencionista en la Universidad de Nara, Japón y tiene una relación muy cercana con ese país. Gracias a él pude realizar esta rotación y participar del Congreso. Para mí fue una oportunidad muy importante desde el punto de vista profesional y académico.
En el trabajo sobre quimioembolización hepática transarterial con Lipiodol (cTACE), ¿cuáles fueron los principales hallazgos y qué impacto pueden tener en pacientes candidatos a trasplante hepático?
Primero me gustaría aclarar que es un trabajo que corresponde en gran medida al Dr. Suzuki. Yo pude participar, aportar y seguir el desarrollo, pero se trata de una cohorte extensa que incluye pacientes tratados incluso antes de mi ingreso al hospital.
El estudio analizó 144 pacientes con hepatocarcinoma que fueron evaluados para ingresar al programa de trasplante hepático del Hospital El Cruce con determinados criterios de elegibilidad, principalmente relacionados con el número y el tamaño de tumores. El tratamiento de cTACE, entre otros ayudó a mantenerlos dentro de la lista de espera para el trasplante hepático.
En el seguimiento a largo plazo observamos que este tratamiento permitió a 25% de los casos a acceder al trasplante gracias a la reducción tumoral mediante la quimioembolización hepática. Como resultado, la sobrevida de todos los pacientes tratados con cTACE fue igual o mejor en comparación a otros pacientes que realizaron tratamientos diferentes previos al trasplante.
Además de la presentación oral, participó con pósters sobre tuberculosis y carcinoma hepatocelular. ¿Qué líneas de investigación del servicio buscan seguir desarrollando a partir de estos trabajos?
Actualmente soy jefe de residentes y uno de mis objetivos es que los residentes tengan la oportunidad de desarrollar trabajos académicos. Tenemos un volumen importante de pacientes y patologías poco frecuentes, y queremos aprovechar esa experiencia para mostrar sus diferentes hallazgos por imágenes.
Con los residentes que rotan por pediatría queremos trabajar sobre malformaciones y alteraciones del desarrollo cortical en recién nacidos y pacientes pediátricos. Con los residentes de segundo año tenemos una serie de casos de meningiomas y la idea es analizar las distintas formas de presentación en imágenes, teniendo en cuenta si son típicos o atípicos y sus características genómicas.
También queremos avanzar con los residentes de cuarto año en trabajos más amplios sobre complicaciones del trasplante hepático y renal, con la intención de poder presentar resultados en el CADI del próximo año. Existen además otras ideas de investigación, algunas vinculadas con reumatología y enfermedades poco frecuentes, que requieren más tiempo y un número adecuado de pacientes.

¿Qué aprendizajes o diferencias encontró en la práctica y la investigación radiológica en Japón que podrían aportar valor a la radiología en Argentina?
En Japón tuve la oportunidad de conocer un “techo” aún mayor. Para mí, en Argentina, el Hospital El Cruce representaba un nivel muy alto por la complejidad de los casos, el volumen de pacientes y la tecnología disponible. En Japón pude ver hasta dónde más se puede llegar.
Una de las principales diferencias que encontré es el desarrollo del concepto de diagnóstico y tratamiento por imágenes. En Argentina hacemos mucho diagnóstico y también tratamiento, pero en Japón pude ver una enorme cantidad de procedimientos intervencionistas vasculares. Son precursores en técnicas como la quimioembolización TACE y han desarrollado estos procedimientos a gran escala.
También pude observar procedimientos que en Argentina suelen estar más relacionados con la hemodinamia y que allí son realizados por radiólogos. Tuve la oportunidad de ver tratamientos directos a través de la vasculatura para distintas enfermedades, algunos de los cuales incluso desconocía.
En cuanto a la formación, encontré una diferencia cultural. Nosotros tenemos una relación muy cotidiana con los médicos de planta, informamos junto a ellos y aprendemos a través de un intercambio permanente. En Japón percibí una formación más individual. Sin embargo, desde el punto de vista del conocimiento y la capacidad profesional, no sentí una gran diferencia respecto de colegas argentinos con un nivel de formación equivalente.

