La Dra. Agustina Acha explica cómo los protocolos abreviados están transformando el diagnóstico por imágenes de mama
La resonancia magnética mamaria evolucionó significativamente en los últimos años y hoy se consolida como una herramienta cada vez más importante en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con patología mamaria. En diálogo con Diagnóstico Journal, la Dra. Agustina Acha, médica radióloga especialista en imágenes mamarias y jefa del área de imágenes mamarias de TCba Buenos Aires, habló sobre la experiencia del centro con protocolos abreviados de resonancia mamaria, sus beneficios clínicos y el impacto que están teniendo en la práctica diaria.

“La paciente tiene un solo diagnóstico”
Con más de 18 años dedicados exclusivamente a imágenes mamarias, la Dra. Acha coordina un equipo de casi 20 especialistas y destaca el enfoque transversal que desarrollaron en TCba.
“Lo que intentamos hacer es un diagnóstico transversal de la mama. La paciente no tiene un diagnóstico por mamografía y otro por ecografía o resonancia. La paciente tiene un solo diagnóstico, independientemente del método que utilicemos para lograrlo”, explica.
Ese abordaje busca utilizar la herramienta más adecuada para cada caso, optimizando tiempos y aumentando la precisión diagnóstica.
“El paciente entra al servicio para obtener un diagnóstico, y el radiólogo debe utilizar todas las herramientas disponibles para ser lo más preciso y seguro posible. Incluso, si es necesario, incluir la biopsia en el mismo proceso.”

Resonancia mamaria: mucho más que morfología
Según la especialista, la resonancia mamaria combina información morfológica y funcional, permitiendo evaluar no solo la forma de las lesiones sino también su comportamiento biológico.
“Cuando inyectamos contraste, podemos estudiar la biología tumoral y diferenciar con mayor precisión lesiones benignas de malignas.”
En el contexto de una paciente con RMN el rol de la ecografía es posterior al estudio funcional. Como método dirigido de “second look”.
“La resonancia es como entrar a una habitación oscura y prender la luz por un segundo. Después, cuando hacemos una ecografía dirigida, ya sabemos exactamente qué y dónde buscar.”
Este enfoque permite aumentar la especificidad diagnóstica y, muchas veces, facilitar biopsias guiadas por ecografía en lugar de procedimientos bajo resonancia, más complejos y costosos.
El camino hacia los protocolos abreviados
TCba comenzó a realizar resonancia mamaria hace más de una década, cuando aún era un método poco difundido en el país.
“Al principio trabajábamos con protocolos extensos de aproximadamente 40 minutos. Pero empezamos a evaluar publicaciones científicas que demostraban que los protocolos abreviados tenían la misma sensibilidad y especificidad.”
El equipo decidió entonces comparar ambos métodos durante dos años.
“Observamos que nuestros diagnósticos eran exactamente iguales. No había diferencias. Ahí fue cuando decidimos acortar el protocolo.”
Actualmente, TCba realiza protocolos abreviados de apenas 8 minutos de adquisición pura.
“En esos 8 minutos obtenemos enorme cantidad de información diagnóstica. Lo importante no es solamente cuánto dura el estudio, sino qué información obtenemos.”
La Dra. Acha remarca que el éxito del protocolo depende tanto de la experiencia médica como de la correcta adquisición técnica.
“El trabajo con los técnicos es fundamental. Ellos entienden perfectamente qué necesitamos y trabajamos juntos las secuencias.”
Menor tiempo, menos ansiedad y misma precisión
Uno de los grandes beneficios del protocolo abreviado es el impacto positivo en la experiencia del paciente.
“Una resonancia de 40 minutos puede ser intolerable para muchas personas. En cambio, saber que el estudio dura 8 minutos cambia completamente la experiencia.”
La especialista explica que muchas pacientes llegan con altos niveles de ansiedad.
“La mama conlleva mucha carga emocional. Hay pacientes que necesitan contención, explicaciones y acompañamiento antes del estudio.”
Gracias a la reducción del tiempo de adquisición, prácticamente dejaron de utilizar sedación.
“Hoy casi no sedamos pacientes. Les explicamos el estudio, les mostramos el resonador y las acompañamos durante todo el proceso.”
¿Pierde precisión un protocolo más corto?
Para la Dra. Acha, la evidencia científica es clara.
“Los protocolos abreviados tienen la misma eficacia diagnóstica que los protocolos extensos. Lo único que cambia es que son más eficientes.”
Incluso, el centro utiliza estos protocolos en controles de neoadyuvancia y otras indicaciones complejas.
“No perdemos calidad diagnóstica. Lo que hacemos es optimizar tiempos.”
El valor del primer minuto
Uno de los conceptos más importantes que destaca la especialista es la relevancia del primer minuto post-contraste.
“Las lesiones malignas más agresivas realzan en el primer minuto. Ahí está la clave de la resonancia mamaria.”
Por eso, gran parte del trabajo actual se centra en optimizar la adquisición dinámica ultrarrápida.
“Ese primer minuto es donde ponemos toda nuestra energía y conocimiento.”
TCba ya se encuentra trabajando para incorporar protocolos ultrafast.
“Los protocolos ultrafast son espectaculares para screening y detección precoz. Creemos que son el futuro.”
¿En qué pacientes utilizan resonancia abreviada?
En TCba, el protocolo abreviado se utiliza prácticamente para todas las indicaciones.
“Lo hacemos en pacientes de alto riesgo, mamas densas, controles, neoadyuvancia y resolución de problemas diagnósticos.”
Además, destaca el enorme valor predictivo negativo del método.
“Cuando una resonancia mamaria es negativa, prácticamente podemos decir que la paciente no tiene un cáncer agresivo.”
Esto resulta especialmente importante en pacientes con mamas densas, donde mamografía y ecografía pueden tener mayores limitaciones.
“La resonancia prácticamente no tiene cáncer de intervalo. Esa es una herramienta poderosísima.”
El futuro del screening mamario
Para la Dra. Acha, la resonancia abreviada ya transformó las imágenes mamarias y continuará expandiendo su rol en los próximos años.
“La resonancia abreviada cambió las imágenes mamarias, sin duda.”
Y concluye:
“Hoy logramos la misma eficacia diagnóstica en mucho menos tiempo. Eso beneficia al médico, al sistema y, sobre todo, a la paciente.”

