Para la Dra. Selma Bauab, resulta difícil identificar un único avance como responsable de la transformación del diagnóstico mamario de los últimos años. El cambio ha sido consecuencia de una evolución simultánea de múltiples tecnologías y procedimientos que, en conjunto, ampliaron de manera significativa las posibilidades del especialista.

La mamografía digital, la tomosíntesis y la mamografía con contraste (CEM) modificaron el estudio mamográfico; la evolución de los equipos y transductores permitió mejorar la ecografía; y los avances tecnológicos, los nuevos protocolos y la mayor experiencia en interpretación expandieron las posibilidades de la resonancia magnética.
A esta evolución se suma el crecimiento de los procedimientos intervencionistas, que otorgaron al radiólogo un papel cada vez más activo dentro del cuidado integral de las pacientes que realizan estudios mamarios. Así, su función ya no se limita a interpretar imágenes, sino que se extiende progresivamente hacia distintas etapas del proceso diagnóstico.
Inteligencia artificial: automatizar para dedicar tiempo a lo complejo
Bauab considera que la inteligencia artificial tendrá un papel muy importante como herramienta de apoyo al diagnóstico. Entre sus aplicaciones destaca su utilización como segundo lector, pero también su potencial para asistir a radiólogos generales que no se dedican específicamente a imágenes mamarias, ayudándolos a mejorar su desempeño diagnóstico.
Sin embargo, subraya un principio fundamental: la decisión final continúa siendo responsabilidad del radiólogo.
Esto implica también ser cuidadosos al momento de incorporar estas herramientas. No todas las plataformas responden a las mismas necesidades, por lo que será necesario seleccionar aquellas que se adapten a las características de cada institución y definir claramente para qué finalidad serán utilizadas.
Lejos de imaginar una inteligencia artificial que reemplace al especialista, Bauab anticipa un escenario en el que la tecnología se encargará progresivamente de automatizar las tareas más sencillas, permitiendo que el radiólogo concentre su atención en los casos de mayor complejidad.
Este cambio podría tener además un beneficio particularmente importante: liberar tiempo para fortalecer la relación médico-paciente, un aspecto que adquiere cada vez mayor relevancia a medida que el especialista en imágenes asume un papel más amplio dentro del proceso asistencial.
El desafío particular de las mamas densas
Las mujeres con mamas densas continúan representando un desafío diagnóstico. La mamografía presenta limitaciones en este grupo, por lo que Bauab considera indicada la utilización de ecografía complementaria.
En las mujeres con mamas extremadamente densas también puede considerarse la resonancia magnética periódica, mientras que la mamografía con contraste aparece como otra herramienta de gran utilidad dentro de este escenario.
La tomosíntesis, por su parte, puede contribuir a revelar tumores ocultos por la superposición del tejido en las mamas densas, aunque su beneficio disminuye cuando se trata de mamas extremadamente densas.
En definitiva, las diferentes modalidades suplementarias ofrecen la posibilidad de aumentar la detección de lesiones que podrían permanecer ocultas en la mamografía convencional. La selección del método dependerá de las características particulares de cada paciente y de su contexto clínico.
Hacia un rastreo cada vez más personalizado
Para Bauab, el camino hacia un screening personalizado ya está en marcha. Reconocer que las mujeres presentan diferentes niveles de riesgo y que, por lo tanto, no necesariamente deben ser estudiadas de la misma manera constituye uno de los cambios que marcarán el futuro de la especialidad.
En este escenario, los métodos capaces de aportar información funcional adquirirán cada vez mayor protagonismo. La mamografía con contraste y la resonancia magnética, acompañadas por protocolos más optimizados y por herramientas de inteligencia artificial, podrían convertirse en componentes habituales del diagnóstico mamario de los próximos años.
La transformación que anticipa Bauab no estará dada, entonces, por una única tecnología. Será el resultado de la convergencia entre métodos morfológicos y funcionales, procedimientos intervencionistas e inteligencia artificial, dentro de una práctica en la que el radiólogo tendrá cada vez más herramientas para seleccionar la mejor estrategia para cada paciente.
Paradójicamente, cuanto mayor sea la capacidad de la tecnología para resolver y automatizar las tareas rutinarias, mayor podrá ser también el espacio del especialista para aquello que sigue siendo esencialmente humano: analizar los casos complejos, tomar decisiones y acompañar a la paciente a lo largo del proceso diagnóstico.


