131I Cápsulas versus Solución Oral

Por Dr. Roque Balbuena.

Octubre 2011

La tiroides es la única glándula que tiene la propiedad fisiológica de tomar el yodo de la dieta e
incorporarlo a la molécula de tiroxina (T4) y triiodotironina (T3). Estas hormonas regulan el metabolismo basal y afectan el crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del organismo.

En función de esta capacidad de retener el yodo se hace posible entregar, en forma local y dirigida, una alta dosis de radiación en el tejido tiroideo, respetando el resto del organismo.

El 131I es un radioisótopo artificial y ha sido utilizado en Medicina Nuclear por más de 50 años.
Su período de semi desintegración es de 8,04 días emitiendo radiación beta de energía máxima de
0,63 Mev y radiación gamma con energías de 364 Kev (81%), 637Kev (7,3%) y 284 Kev (6%), por estas características se emplea en el diagnóstico (emission Gamma), tratamiento (irradiación por emission Beta) y seguimiento (emisión Gamma) del CDT.

También  se lo utiliza con el fin de determinar el tamaño, la forma y la posición de la glándula, su
función que podrá ser normal, hiper o hipofuncionante, para el diagnóstico de tiroiditis y para las visualización de las características de captación en los nódulos si existiesen.
 
En el tracto gastrointestinal, el 131I es absorbido rápidamente y pasa al torrente sanguíneo. De allí es transportado por la sangre hasta la glándula tiroides donde produce la irradiación de las células de la glándula. Si bien la radiactividad permanece en la tiroides por algún tiempo, disminuye en gran medida por excreción luego de unos días. El efecto del tratamiento con yodo se visualiza en aproximadamente uno a tres meses, con la manifestación clínica máxima del beneficio entre los tres y seis meses.

Hasta ahora, lo más utilizado en los centros de Medicina Nuclear (MN) es el 131I en solución, teniendo como consecuencia un aumento en las dosis absorbidas por el personal ocupacionalmente expuesto (POE).

En base a un análisis realizado en el año 2003, se concluyó que, si se considera un promedio de 40 prácticas anuales con dosis entre 3,5 a 200 mCi, la dosis efectiva anual de los trabajadores, debida a exposición externa y a la incorporación de 131I estaría comprendida entre 4 y 30 mSv por año.

Afortunadamente desde el año 2010 contamos con cápsulas de 131I, lo que hace a la práctica de aplicación de dosis diagnósticas y terapéuticas más seguras para el POE.

Una cápsula de gelatina (Capsubac), puede contener entre 5 mCi y 100 mCi de ioduro de sodio  (131I) a la fecha y hora de calibración solicitada por el professional que hará la aplicación.

El objetivo de Capsubac es incrementar la seguridad radiológica del POE, disminuyendo así la dosis de exposición y evitando la inhalación de los vapores del 131I, además de incrementar la seguridad  radiológica en el Servicio de MN evitando accidentes tales como: derrames de la solución de 131I  al momento de fraccionar, contaminación del activímetro al momento de medir la dosis y  contaminación por acciones del paciente al administrarle la dosis (vómito, tos o derrame  accidental).

Por lo tanto las ventajas que tiene la administración de 131I en Capsubac son las siguientes:

• No es necesario fraccionar el radioisótopo (Capsubac se suministra con la cantidad de 131I solicitada)
• Eliminar el riesgo de derrames y contaminación de personas y superficies
• Disminución considerable de la dosis absorbida por médicos y técnicos
• No hay residuos radiactivos (vasos, jeringas, etc.).

Las indicaciones y la preparación para el procedimiento son las mismas que con 131I en solución.
En la práctica pudieron observarse los siguientes resultados sobre 122 pacientes estudiados sin sintomatología digestiva previa.

Los síntomas tenidos en cuenta para hacer este análisis
fueron los siguientes:
• Sialoadenitis
• Gingivitis
• Alteración del gusto
• Nauseas
• Vómitos
• Gastritis




Estos pacientes fueron evaluados entre los años 2009 y 2011, comenzando el análisis con la  administración de dosis terapéutica con actividad entre 100 y 200 mCi y realizando un control posterior a los 6 meses. Los datos se obtuvieron a través de un interrogatorio y arrojaron los siguientes resultados (Tabla 1):

Tabla 1: Relación entre la forma de administración / dosis de 131I y los síntomas observados:



Los pacientes con síntomas digestivos por el yodo, cuya administración fue a través de las cápsulas fueron 11 y los afectados por la administración oral fueron 41 (Grafico Resumen).

Se debe tener en cuenta que algunos pacientes presentaron un solo síntoma y otros más de uno.




En resumen y como lo muestra el grafico, la sintomatología producida por dosis terapéuticas a
pacientes tratados por Cáncer diferenciado de tiroides es mucho menor con cápsulas que con el
yodo en solución. Posiblemente esto se deba a la farmacocinética de absorción del yodo contenido
en las cápsulas. Otras ventajas de las cápsulas es que reducen los tiempos de exposición del médico  (dosis de radiación) por su fácil administración y no existe volatilización del yodo.