martes 28 junio, 2022
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Un importante encuentro internacional en Latinoamérica – Dr. Marcos Tawil

El doctor Marcos Tawil F. es co-presidente del Comité Organizador de la 5o Reunión Científica Internacional de ISUOG. En esta entrevista con Revista Diagnóstico comenta las principales líneas temáticas del importante encuentro y desarrolla, también, un análisis respecto de la actualidad de la especialidad en Latinoamérica.

¿Qué consideraciones se pueden realizar frente a la próxima realización de la Reunión Científica Internacional de ISUOG, en mayo de este año en la ciudad de Cancún?

Me gustaría comenzar con algunas consideraciones respecto al debate que se sostiene, sobre todo en Latinoamérica, acerca de a quién corresponde realizar el diagnóstico en la mujer. En algunos casos se dice que debe ser patrimonio del radiólogo, en otros del ultrasonografísta o bien el ginecólogo, el genetista o el embriólogo clínico.
Algo que la ISUOG (International Society of Ultrasound in Obstetrics and Gynecology) ha hecho muy bien durante los últimos años es que ha logrado conjuntar a todas las especialidades y ha agrupado a los individuos mejor capacitados de realizar el diagnóstico, sin distinción del área o especialidad de la cual provengan.
Dicho esto, podemos señalar que se trata de una reunión en la que conviven y comparten tanto gineco-obstetras especializados en el área de imagen, como radiólogos, ultrasonografístas y genetistas. Otro punto importante es que, para el encuentro, se acercan expertos mundialmente reconocidos que normalmente es muy difícil traer a Latinoamérica. El lugar geográfico es Cancún, de fácil acceso desde diferentes puntos del globo, lo que posibilita una reunión muy amigable y de alto nivel académico.

¿En qué lugar se encuentra actualmente la ultrasonografía como método diagnóstico considerando el impresionante desarrollo tecnológico?

Es sorprendente lo que se ha avanzado, sobre todo en los últimos cinco o siete años. Ha habido un gran auge, por un lado, con la mayor resolución de los equipos que es algo que nos beneficia muchísimo. Podemos medir “translucencias nucales” menores de 2 mm. en la rutina diagnóstica, sin ni siquiera detenernos a pensar lo sorprendente que es observar una “interfase” con tanta nitidez.
Por otro lado está el Doppler, un aspecto fundamental que revolucionó el diagnóstico prenatal. Medir flujos de la madre, el cordón umbilical, y  vasos fetales nos permite conocer mejor el medio ambiente y la realidad fisiológica del producto. Todo esto nos ayuda considerablemente en la mejora y precisión del diagnóstico. Ahora somos capaces no solo de observar malformaciones, sino también valorar los casos de problemas fisiológicos como, por ejemplo, la restricción del crecimiento intrauterino, algo que nos tenía muy limitados en el pasado y que hoy se previene haciendo unas valoraciones de flujo. Y, desde ya, la ultrasonografía 3 y 4D, el uso de técnicas volumétricas que nos permiten identificar mucho mejor la superficie dándonos una perspectiva diferente frente al diagnóstico.

¿Cuáles serán los temas dominantes en este curso?

Uno de los temas que más apasiona últimamente a la comunidad médica es el del diagnóstico en los casos de aneuploidias. El “estudio de la semana 11-14” no solo ocupa un espacio relevante durante el programa sino que, seguramente, va a ser uno de los puntos a discusión que mayor auge van a tener durante la realización del evento. Otro de los contenidos que también trataremos son los concernientes a las malformaciones congénitas, evaluación de los padecimientos cardíacos congénitos, síndromes no cromosómicos y toda esta parte a la que nos referimos anteriormente que comprende a la fisiología y el uso del Doppler.
Vamos a iniciar con un curso pre-congreso de ecocardiografía fetal, para trabajar los aspectos de estructura y de Doppler y luego todo lo que comprende flujometría.
Además, tendremos participaciones importantes en el área de la ginecología.
Estos son los  grandes ejes alrededor de los que el evento irá girando.

En este marco que muestra la realidad de la especialidad, ¿qué papel juega el trabajo interdisciplinario?  

Vamos en la dirección de trabajar en grupos. Conjuntar la labor de distintos especialistas que están iniciados en áreas que, en principio, parecían distintas pero que, al final, van acercandose para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la mujer y del feto. Hace unos años nos parecía muy distante la posibilidad de la existencia de un médico que se ocupara de la “salud fetal”. Aunque no hemos llegado cien por ciento a esto, de a poco no vamos acercando. Y para lograrlo tienen que trabajar el genetista, junto al obstetra y junto al encargado de la imagen. En ese sentido todo se encamina hacia un trabajo cada vez más interdisciplinario.  

¿Cómo continúa el trabajo el resto del año, en lo que refiere a encuentros y actividades que rodean a la especialidad?

El tema de ISUOG es muy interesante en el sentido de que hay dos reuniones internacionales al año: esta es la reunión científica en la que, como se puede observar en el programa, está constituida principalmente por ponencias frontales más un par de espacios que se prestan a discusión y que son muy enriquecedores.
Hacia el mes de agosto se realiza lo que se conoce como el congreso de ISUOG. Ahí el planteamiento es completamente diferente. La base está conformada por los trabajos que envían los profesionales durante el año, como presentaciones libres de cinco o siete minutos, donde se les brinda especial atención a los jóvenes investigadores y aquellos profesionales que aportan nuevas visiones. También es un espacio abierto a discusión de modo que se cierra un círculo muy interesante en el que lo nuevo tiene un lugar donde mostrarse.

Más allá del crecimiento tecnológico en general al que ya nos referimos en su momento, ¿cómo se refleja eso en el trabajo cotidiano del profesional, en el uso de transductores específicos y resoluciones determinadas para arribar al diagnóstico más certero?

Yo diría que si algo revolucionó al ultrasonido gineco-obstétrico es el uso de transductores transvaginales. Iniciamos la experiencia de utilizar transductores transcavitarios, hace ya sobre 25 años, sobre todo a aquellas que consultaban por problemas de infertilidad, constituyéndose no solo en un elemento diagnóstico sino en una herramienta intervensionista. También ha resultado una maravilla contar con esta tecnología para el diagnóstico de problemas cromosómicos cuando evaluamos embarazos del primer trimestre. En un segundo término es muy importante la resolución de los transductores transabdominales y, finalmente, los transductores volumétricos.
En mi opinión la tercera y cuarta dimensión son una ayuda diagnóstica pero de ninguna manera son una base diagnóstica. En ese acaso sigue siéndolo la imagen bidimensional.
De cualquier forma, no se puede conceptualizar a la ginecología y obstetricia modernas y a una práctica asertiva sin el acceso al diagnóstico por ultrasonido.

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