Radióloga pediátrica y miembro del directorio de la Sociedad Paulista de Radiología, la Dra. Fernanda Braojos comparte su experiencia personal sobre cómo logra el equilibrio entre su carrera profesional y su rol como madre, destacando la importancia del apoyo familiar, la flexibilidad de la radiología y la necesidad de una red de contención para alcanzar sus metas.

Conciliar la vida profesional con la personal es un desafío que muchas mujeres enfrentan a diario, y en el ámbito médico esta tarea adquiere una dimensión particular. La Dra. Fernanda Braojos, radióloga pediátrica y miembro del directorio de la Sociedad Paulista de Radiología, lo sabe muy bien. En una entrevista con Diagnóstico Journal, compartió su experiencia sobre cómo equilibrar el crecimiento profesional con la dedicación a su familia.
“Es un gran desafío, especialmente para la mujer”, afirma Braojos. “Nosotras que tenemos familia, hijos, que requieren mucho de nuestra atención, también queremos desarrollarnos profesionalmente. Lograr ese equilibrio es esencial, porque el éxito profesional no tiene sentido si no está acompañado de éxito personal y familiar.”
Para la Dra. Braojos, encontrar ese punto de equilibrio no es una meta estática, sino un ejercicio diario. “Todos los días tengo que ponderar cuánto me dedico a mi trabajo y cuánto a mi familia. La clave está en no descuidar ninguna de las dos áreas.” Este enfoque consciente es, para ella, el motor que permite mantener la armonía entre sus múltiples responsabilidades.
Una ventaja que destaca en su especialidad es la flexibilidad que permite la radiología, particularmente en su rama más axial. “Muchas veces podemos emitir informes desde casa o en horarios no convencionales. Incluso ante una urgencia, es posible reorganizarse sin que el paciente se vea afectado de forma crítica.” Sin embargo, reconoce que métodos como la ecografía requieren mayor presencialidad, lo que puede complicar la conciliación en ciertos momentos.
El soporte familiar es, sin dudas, otro de los pilares de su trayectoria. Braojos recuerda con emoción un momento crucial en su carrera: “Cuando hice mi postdoctorado en el Texas Children’s Hospital, mi hijo mayor tenía apenas dos años. Viajó conmigo, y mi madre y mi esposo se turnaban para ayudarme. Gracias a ellos pude quedarme casi un año en Estados Unidos sin alejarme de mi hijo.”
Esta experiencia la marcó profundamente. “Sin el apoyo de mi familia no habría podido alcanzar muchos de los logros profesionales que hoy tengo. Y eso sigue vigente. Cada vez que viajo a un congreso o a un evento, sé que puedo contar con ellos para cuidar a mis hijos.”
Para Braojos, el consejo más valioso para quienes buscan equilibrio entre trabajo y vida personal es elegir bien con quién compartir la vida. “Elegí bien a tu compañero, que te apoye con los hijos y con el hogar. Una red de contención sólida hace toda la diferencia.” En su visión, ningún logro profesional se alcanza en soledad.
Su testimonio no solo resalta la importancia de la familia en la vida de una médica comprometida, sino también el valor de una red de apoyo para que las mujeres puedan seguir creciendo profesionalmente sin renunciar a su rol maternal.
La Dra. Braojos demuestra que sí es posible alcanzar metas profesionales ambiciosas y, al mismo tiempo, estar presente en la vida de los hijos. Todo, claro, con organización, conciencia y contención. Una historia inspiradora que refleja las múltiples facetas de la mujer médica moderna.

