Signo de la aorta flotante: A Propósito de un Caso

Junio 2017

Introducción: 

 

Paciente masculino de 56 años HIV. Presenta disminución de peso, vomitos y dolor abdominal de 30 días de evolución.

 

Hallazgos Imagenológicos: 

 

Se realizó Tomografía computada multidetector (TCMD) de abdomen con equipo Toshiba Activion 16 con contraste endovenoso, -Ioversol 350, a 4 cm/seg, con bomba inyectora Optistat; evidenciandose voluminosa formación de densidad de partes blandas polilobulada, de aspecto sólido, que ocupa el hemiabdomen izquierdo con compromiso del retroperitoneo, en donde envuelve las estructuras vasculares principales sin aparente invasión (Figura 1, 2, 3 y 4).

 

Discusión: 

El signo de la aorta flotante fue descripto por Havrilla, Reich y Haaga en 1977 y constituye un verdadero indicador de patología retroperitoneal. 

La aorta abdominal normalmente está situada junto a la superficie anterior de la columna dorsal baja y lumbar, separada de ella solamente por el ligamento vertebral común anterior, las venas lumbares izquierdas, tejido adiposo y ganglios linfáticos periaórticos. 

El signo de la aorta flotante puede ser producido por una amplia variedad de procesos caracterizados por la existencia de una masa a nivel retroperitoneal.

 

Tabla I: Masas retroperitoneales

 

A - Ganglionares:

- Linfoma

- Metástasis ganglionares

- Sarcoidosis

- Amiolidosis

 

B - No ganglionares:

- Neuroblastoma

- Fibrosis retroperitoneal idiopática

 

 

El linfoma abdominal es la patología más frecuente causante de este signo; lo determinan las adenomegalias paraórticas masivas que llevan al desplazamiento anterior de la aorta abdominal.

La TC de los ganglios linfáticos aumentados de tamaño, pueden aparecer como masas aisladas o como un tejido blando confluente que oblitera la grasa retroperitoneal, y causa la pérdida de definición de los planos de la grasa entre la aorta y la vena cava inferior. 

Los tumores de testículo, melanoma, riñón, cérvix, endometrio, ovario, próstata y vejiga suelen metastatizar en los ganglios retroperitoneales, estos son más pequeños y más nodulares que los afectados por linfoma.

En la amiloidosis secundaria y en la sarcoidosis los pacientes pueden desarrollar grandes masas fibrosas o ganglios retroperitoneales.

El neuroblastoma abdominal puede infiltrar alrededor de la aorta y de los vasos abdominales superiores; suele presentarse como una masa irregular con calcificaciones sin cápsula definida.

La fibrosis retroperitoneal idiopática puede variar desde una mínima formación de bandas periureterales hasta la aparición de grandes masas lobuladas que son indistinguibles de las adenopatías masivas. 

 

 

Conclusión

 

La identificación de este signo en la práctica diaria debe hacernos sospechar la existencia de adenomegalias retroperitoneales de las que el linfoma es su causa principal. La TCMD es la técnica de elección.

Bibliografía

 

1. Havrilla TR, Reich NE, Haaga JR. Tomografía Computada. En: Eeisemberg RL. Atlas de signos radiológicos. Barcelona: Médici 1986: 474.

2. Al-Okaili R. Displaced plaque in retroperitoneal adenopathy. 

South Med J 2002;95(8): 857-859.

3. Nishino M, Hayakawa K, Minami M, Yamamoto A, Ueda H,

Takasu K. Primary retroperitoneal neoplasms: CT and MR

imaging findings with anatomic and patologic diagnostic

clues. Radiographics 2003; 23: 45-57.

4. Collins CD. Panel discussion: myeloma & lymphoma.

Cancer Imaging 2004; 4 (Spec No B): S111-S135.

5. Cohan RH, Dunnick NR. Retroperitoneo. En: Haaga JR,

Lanzieri CF, Sartoris DJ, Zerhouni EA. Tomografía computada

y Resonancia Magnética, Diagnóstico por imagen corporal

total. Madrid: Mosby 1996: 1289-1319.

6. Lee JKT, Hiken JN, Semelka RC. Retroperitoneo. En: Lee

JKT, Stanley RJ, Sagel SS, Heiken JP. Body TC, correlación

RM. Madrid: Marbán 1999: 1023-1079.  

7. Burgener FA, Kormano M. Retroperitoneo. En: Burgener FA, Kormano M. Diagnóstico por TC, patrones de diagnóstico

diferencial. Madrid: Marbán 1998: 318-325.